Cuando la congoja aprieta las gargantas y las corbatas se tiñen de negro, en velorios y sepelios es preciso acompañar la pena con alguna bebida, y el café -aunque ubícuo-, no es la solución al problema. Es menester descorchar un licor, y puestos en la disyuntiva, permítanme recomendarles el mezcal Santa Pedrera. En su etiqueta declara ser “rompedor de tristezas”, y sepan que no miente en su promesa.
Esta noche brindo por Don Román, QEPD.
4 vasos de vodka finlandia

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Francamente, 4 vasos de vodka finlandia es una medida absolutamente civilizada para un día de semana cualquiera (asumiendo que estamos hablando de cuatro vasos de vodka tónica, naranja, o la combinación de su preferencia).
A mi juicio, este vodka supera con buena nota la prueba de pureza, y tras cuatro vodkas usted debería despertar fresco y lozano como una lechuga costina.
Esto, claro, cumpliendo el requisito de acompañar o preceder la bebida con algún alimento, y que no lo embargue la tristeza o el desamor.
Pisco Mistral, media botella

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Preguntan cómo es la caña después de media botella de Pisco Mistral.
En rigor, y siempre y cuando usted no haya empezado a beber con el estómago vacío, media botella de pisco es una medida razonable, y la mayoría de las veces, esa cantidad está delimitada porque usted se sentó con un amigo o amiga, y entre ambos dieron cuenta de la botella. Loable actividad, siempre.
En términos físicos, al otro día usted podría conducir vehículos pesados, impartir una clase de ciencias, humanidades o artes, atender casos clínicos, y otras actividades típicas de la mayoría de las profesiones y oficios.
No se recomienda intentar correr una maratón, estibar camiones o visitar el gimnasio. La dieta debe moderarse en la medida del llamado de su propia humanidad, lo que puede variar desde comer prietas con puré picante hasta consomé con huevo. Ahí lo que manda es el autoconocimiento.

Anonymous
Me preguntan cómo es la resaca tras beber 100cc de Quinta Normal, el maravilloso aguardiente producido por la Universidad de Chile.
Después de pensar un poco, creo que quien beba sólo 100 cc. de ese elíxir despertará al otro día con un grave arrepentimiento, una caña culposa, y en su cabeza rondando la pregunta ¿por qué no me tomé otro vasito? ¿por qué no acepté “el del estribo”?
Moraleja: no deje pasar la oportunidad de beber Quinta Normal, porque para la mayoría de los humanos esas chances no se dan todos los días.
Los Jelly Belly son mi golosina favorita. Pequeños porotitos (frijolitos) dulces y un poquito gomosos con una cantidad de sabores casi comparable a los de Harry Potter.
Mi padrino me acaba de regalar este paquete de Jelly Belly Cocktail Classics. Vienen 6 fabulosos sabores: margarita, bellini de durazno, cosmopolitan de granada, piña colada, daikiri de frutilla, y mojito. Cada uno mejor que el anterior. No embriagan, pero tampoco tienen resaca, y el sugar rush no está nada mal, después de todo.
De estas 10 interesantes cifras sobre la cerveza la primera que me llama la atención es la número 2, pues prueba que al menos hace 4 mil años los anuncios de cerveza usan imágenes femeninas. Cuatro milenios han pasado y pocas novedades hay bajo el sol publicitario.
Conversación en el paradero
Cuatro chicas con uniforme de secundaria planean el cumpleaños de una de ellas.
-Deberíamos hacer una fiesta en pijama, propone la primera
-Deberíamos elegir una temática entretenida, acota la segunda
-La temática es que todas nos curemos raja, sanja la cumpleañera
La conversación es interrumpida por la llegada de la micro
Conducta en los Casorios (o cómo sobrevivir a una barra libre)
Ya sea en bodas, años nuevos o fiestas institucionales de fin de año la barra libre se presenta en esta época estival como una oportunidad —para beber gratis— y un desafío —no llegar al coma etílico—. A continuación algunos consejos para sobrevivir con un justo equilibrio entre la dignidad y la embriaguez.
Negación (el cóctel)
Parta con calma, el viaje es largo, niéguese al primer pisco sour, la caipiriña o el mojito en la bandeja del mozo. Inicie el viaje con una gaseosa o un juguito y bastante canapé. Si algo hemos aprendido de la sabiduría germánica es que antes de beber como un bávaro es prudente armar un “colchón” en nuestros estómagos.
Ahora, si el cóctel se alarga, no somos monjes budistas ni tenemos paciencia oriental. Un kir royal no le va a hacer mal, pero asegúrese de que la comida venga pronto.
Iniciación (la cena)
El vino durante la cena no se le niega a nadie. No es casual que el primer milagro de Jesús haya consistido en la multiplicación del tinto, y aunque usted no crea en el flaco, deberá admitir que algo sagrado hay en cada una de sus gotas.
De todas formas, todavía no es tiempo de empinar el codo con furia. Váyase con calma, como decía mi nonna Lola (a la que le gustaba el whisky sin hielo, a lo cowboy): “piano piano va lontano” es decir, váyase despacito por la piedras y llegará más lejos en la vida.
Bajativo (rumbo al bailoteo)
Como las barras libres se presentan en ocasiones trascendentes, usted se sentirá impelido a beber un licor igualmente importante, whisky, por ejemplo. Piense a largo plazo para intentar ser consistente y coherente durante la velada. Pregúntese: ¿a las tres de la mañana, quedará whisky?
El o la bartender es su mejor amigo
Construya una relación con la persona detrás de la barra, diríjase siempre al mismo sujeto.
Punto de Quiebre
La noche ha avanzado y usted ya perdió la cuenta de cuánto ha bebido, se acerca a la barra y antes de pronunciar palabra, el barman o la barwoman de su elección le dice: “¿otro vodka tónica?”.
Asumamos que hay al menos 200 invitados, el bartender ha servido sin parar y no es Funes el memorioso. A menos que usted vista una corbata especialmente llamativa (o un vestido despampanante) es absolutamente improbable que recuerde lo que usted está tomando. Este momento clave es sintomático de dos cosas: Usted ha bebido bastante, y a menos que sean las 6 de la mañana vale la pena carburar con un poco de agua para diluir el alcohol en su sangre.
Equilibrismo y malabarismo
La ecuación es simple: si baila, suda y si suda se deshidrata. Si teme oxidarse (o a la presión social) reemplace el agua por tónica o ginger ale y su afrenta a Baco pasará inadvertida.
Ahora bien, en el sudor no solo se elimina agua, y está comprobado que mientras más baile más alcohol soportará. Por el contrario, si está sentado bebiendo toda la noche, párese un poco más a menudo que lo estrictamente necesario para ir al baño o a rellenar el vaso. Eso le da una oportunidad para evaluar su equilibrio y la necesidad de acudir a por un refrigerio en algún punto de la velada.
PD: En septiembre escribimos algunos consejos para sobrevivir a una borrachera de varios días y lo comparamos con una maratón. En este caso estaríamos hablando de una carrera de 800 metros, algunas reglas se aplican a ambos casos, otras cambian.
En cualquier caso, y más allá de estos humildes consejos, disfrute de las fiestas hasta la última gota y, como siempre, ¡Salud!
A veces el alcohol es LA solución
Cerveza del Oriente: Kirin Ichiban
Hola, me encanto la pagina, muy interesante los artículos. Quería dejar el dato, para los que quieran probar cerveza japonesa, Kirin Ichiban en el Tsuki Café. Esto es en Bilbao 944 (casi al llegar a JM Infante)
Gracias a un amigo que viaja a Austria con relativa frecuencia me he podido curtir un poco en el sabor de las cervezas y la Kirin Ichiban me encantó, tiene un sabor bien definido y con harto cuerpo. Tambien en este lugar me tomé un pisco sour con jengibre… una sorpresa, muy rico aunque al barman se le paso la mano un poco con el dulce. eso, saludos!
Alonso Reyes